LOUIS VUITTON AW2015


All photos by me

It´s quite hard to express with only a keyboard the way Nicolas Ghesquière overtakes himself each season. He projects the kind of woman that could come from a second parallel Earth, and what better way to confirm what I´m saying than building up something like a spacial station? Nicolas made us travel in time ans space without moving from Paris, and managing that while holding the reins of a house such as Louis Vuitton, whos whole identity is about traveling, is the biggest of the achievements.

Those who, like me, had the pleasure of attending to this morning´s Louis Vuitton show probably felt a bit like explores while entering those sci-fi-esque domes, where we were about to admire once again Nicolas Ghesquière´s talent and strong vision and, at the same time, to celebrate the first anniversary of his arrival to the strongest luxury group in the world.
 In this collection full of beautiful contrasts, all pieces had something in common: Precision. Some knitwear looked unfinished when in fact they were strictly and calculatedly finished, the reinvention of the classics and, (pause), those magic trunks: Some were see-through others mustard color, others in monogram but inside all of them they were prepared to host all possible gadgets, welcoming the digital era, our era. Also, all models looked like women in a mission, busy, like actually on their way to do something, with their eyes on their goal. Isn´t that today´s woman? Ghesquière is only interested in contemporaneity from any angle, and this show was living proof: From the music (I had this thing, by Röyksopp, among others) to the sky (a drone was filming everything that was happening from above). I can only hope for next winter to bump into incredible women like this on the street


Me resulta muy dificil traducir con un teclado la manera en la que Nicolas Ghesquière consigue superarse cada temporada. Proyecta un tipo de mujer que perfectamente podría venir de un planeta tierra paralelo, y qué mejor manera de confirmar lo que estoy diciendo que construyendo una especie de base espacial. Nicolas nos hizo viajar a otro planeta sin movernos de Paris, y conseguir eso a las riendas de una casa como Louis Vuitton en la cual toda su identidad gira al rededor del viaje, es el mayor de los logros.

Como si fuéramos curiosos exploradores, aquellos que tuvimos el placer de asistir al desfile de Louis Vuitton de esta mañana, nos adentramos en varios laberínticos iglús de cristal para una vez más admirar el talento y la carismática visión de Nicolas Ghesquière y, a la vez, celebrar el primer aniversario de su llegada a la Maison fracesa. En esta colección, llena de contrastes, todas las piezas tenían un denominador común: Precisión. Prendas como las de punto parecían inacabadas pero lo estaban de una forma estrictamente calculada, reinvención de los clásicos y esos baúles mágicos: unos transparentes, otros en color mostaza o en "monogram" pero dentro de cada uno de ellos separadores adaptados a la era digital, nuestra era. Todas las modelos parecían mujeres con una misión, ocupadas, centradas en un objetivo. ¿No es esa la mujer de hoy en día? A Ghesquière le interesa la contemporaneidad desde cualquier ángulo y con esta colección lo hizo patente una vez más, desde la música (I had this thing, de Röyksopp, entre otras) hasta el cielo (un drone grababa todo lo que sucedía desde el aire). Lo único que uno puede esperar es que, a partir del invierno que viene, nos crucemos con chicas tan maravillosas como las que propone Louis Vuitton, por la calle.