buy(by) me


Ni Naomi Campbell ni Kate Moss, a veces que mejor que el propio autor para dar a conocer qué tipo de arte es el suyo.
Y no tiene por qué ser necesariamente egocentrismo, ni narcisismo ni otro “me-amo-a-mi-mismo-ismo”

Desde el pop-hero Andy Warhol en nuestra querida New York City,
pasando por los abuelos estancados en la edad del pavo (ellos, que no su arte) Gilbert & George en East London
o echandole un vistazo a cualquier colección en Style.com de Viktor & Rolf (donde se presentan ellos mismos como modelos absolutos e incondicionales) nos damos cuenta que el yo-ismo juega un papel muy importante en la relacción ARTE-MODA.

La razón no son falta de musas, (que todos sabemos quien son/eran los de estos visionarios), ni ausencia de director de marketing, precisamente puede ser todo lo contrario, y que por años y años este juego de “ahora-el-arte-soy-yo” haya formado parte del más maravilloso plan de advertisement.

Y aunque no sea la base fundamental de otros artistas podemos decir que otros grandes diseñafores (como Karl Lagerfeld para H&M o John Galliano en cualquiera de sus coleccines para hombre) también han hecho sus guiños egocentristas en anteriores colecciones.

Tampoco la imagen del creador tiene que aparecer en la obra en si, todos sabemos que la diseñadora (yeah, right...) Tamara Mellon no lleva otros heels que los de su propia casa Jimmy Choo, convirtiéndose así en la auto-musa por excelencia.
Y aunque puedo imaginarme a Pierre Hardy, la “nueva” promesa en cuanto a 12cm se refiere (y no hablo de organo sexual), anunciando él mismo sus maravillosos zapatos de tacón he de reconocer, no sería una idea muy acertada.

Niños y niñas, artistas y médicos, la cosa es TO BE or NOT TO BE on a T-shirt...



Pe