
La primera vez que desfilé para Davidelfin una periodista llamada Elsa, se acercó a hacerme unas preguntas (entonces,en la foto). Después de lo que debieron de ser 30 segundos ella me definió como uno de los chicos Gus Van Sant. No sólo era grande para mi que uno de los diseñadores que más admiraba, luego colega, me eligiera para desfilar para él sino que se me comparara más tarde con ese tipo de chico amado por ese tipo de director me hizo pensar que, como en sus películas, yo podía hacer cualquier cosa.
Tal vez olieron en mi ese chico que fui en el colegio, interesado en tantas cosas cosas que no sabía decidir que hacer o por donde empezar, al que le gustaba hacer cosas que le metieran en lios por experimentar una vez más esa adrenalina recorriendo su cuerpo. Unas veces macabro, otras veces conscientemente desolado, el caso era sentir y experimentar. Siempre envuelto en el ambiente teen, disco o porno. Lo mejor de todo era provocar sin saber que provocaba, asustar sin saber que algo daría miedo y hablar sin saber que la gente se llevaría las manos a la cabeza. Todo ésto se calmaba a la llegada de la primavera, para que mi madre se pensara dos veces meterme en el internado San Luis de Pravia en el verano, como muchas veces quiso hacer, y que ahora lamento no haber dado la sufieciente coba o no haber sido lo sufucientemente hardcore para que haber ingresado allí. (Sabeis la fama que tiene ese centro?).
A veces pienso que si una cámara de video me hubiese seguido en mi época rebelde, (pero rebelde de verdad, no como los que ahora actuan de una manera determinada cuando las cámaras digitales hacen su presencia) cortando y pegando, a cámara lenta, rápida, y má slenta, al mismo Gus Van Sant y puede que incluso a Pedro Almodovar les hubiese inspirado mis turbios comienzos en aquel colegio de monjas, (putas hasta decir basta, guarras hasta morir y más malas, perturbadoras y mentirosas que la palabra de Dios en donde tanto... disfruté?), todas las tonterías que hice y todas las tonterias que, os aseguro, me quedé con las ganas de hacer.
Una vez, para una entrevista en algun blog, me preguntaron que tipo de excentricidades me gustaban, yo me quede pensando. Contesté que la gente excéntrica no sabe que esta haciendo excentricidades (supongo), les parece todo normal. Decidme que después de ver éste video no os entran ganas de ser más vosotros, un poco excentricos, más auténticos, más diferentes, más locos, hacer tonterias, derrochar, que os importe todo nada, o muy poco, que paseis de las normas, de lo preestablecido, de lo que tiene que ser, y aprovechar el tiempo?
A lo que iba. Gus Van Sant va a sacar lo que estoy seguro será, otra obra maestra e inspiradora basada en Harvey Milk, el primer politico gay (fuera del armario, se entiende), que (ya lejos de interesarme por la fase gay-años70-america, que me tira mucho), redacta muy bien como alguien se da cuenta de que quiere hacer algo en su vida, desarrolla un plan y lucha por lo que cree. Así de simple.









