Era sábado noche, y cambiando planes uno deja tanta fiesta para ir a cenar con gente importante y que le importa. Resulta que en Smith of Smithfields, top floor baby, overlooking the London skyline, no sólo se come de la mejor carne de Londres, también nacen ahí las mejores conversaciones de la historia, recuerdos y grandes e interesantes discusiones.
Como algunos de vosotros sabréis hay gente que se preocupa por intentar cambiar un poco el mundo y hacerlo como desde pequeño ha soñado. Al margen de que una de esas personas sea yo o no, coincidiereis conmigo en que el pasado está para tomar alguna que otra referencia pero no para anclarse en él.


Oviedo está avanzando arquitectónicamente,
Santiago Calatrava y su
Palacio de Congresos de Buenavista está casi terminado (y creerme, como todas las cosas buenas, ha dado que hablar, y no precisamente para bien). Creo que hoy se ha inaugurado la parte del centro comercial y tiene muy buena pinta pese a algunas opiniones basadas, meramente, en la estética.
Gracias a dios hay gente que juega con estructuras, formas y diferentes materiales para dar un poco más de vidilla a lo que hasta hace poco ha sido una ciudad en la que basaba su originalidad en fuentes por todas las esquinas.
Gabino de Lorenzo, alcalde de Oviedo ha apoyado siempre a grandes artistas a la hora de adornar su ciudad y, por que no decirlo, lo ha hecho bien. La verdad es que el Palacio de Congresos de Buenavista me encanta, la estructura es super futurista y parece atrapada entre horribles edificios. Me hizo gracia y sonreí cuando lo vi por primera vez, y me hizo detenerme a observar los detalles como si de un outift de
Alexander McQueen se tratara, que arte!

Lo mejor de toda esta evolución urbanística era el segundo proyecto que se tenía preparado para la entrada de Oviedo, en la antigua estación de El Vasco pero ha sido cancelado. Se trataba de
tres torres inclinadas de 133 metros en 39 plantas de altura y 14.5 de anchura, con capacidad para generar en parte su propia energía y realizadas en piedra casi blanca, acero y cristal, hubiesen convertido a mi ciudad natal en el punto de mira y referencia arquitectónica (no podía ser por otra razón, tristemente) de toda España. Recuerdo asegurarle a mi padre que vendría una vez al mes a Oviedo solamente para ver las torres, altas, orgullosas, en contra de todo lo que hasta ahora formaba parte de Oviedo, pequeño, inseguro de si mismo y anti-evolución.


El proyecto ha sido
rechazado, ya que las
brillantes mentes ovetenses se han negado al riesgo de impacto que podría producir dichas torres con el arte prerrománico del que presume la ciudad. Si en la variedad está el gusto amigos mios, precisamente es lo que hace de Londres una ciudad arquitectónicamente tan interesante. A caso los cimientos de las torres serían hechos con las piedras de
San Julian de Los Prados? Pretendemos vivir para siempre con esos cuatro ladrillos malgastados como escusa para rechazar nuevos y visionarios proyectos? Obviamente,
brillantes es irónico ya que, por poner un ejemplo, el portavoz de ASCIZ,
Roberto Sánchez Ramos para mi no es nada más que otro retrograda, acomplejado que en su basura de asamblea no hizo otra cosa que demostrar que es tan pésimo con las presentaciones en ordenador como sus
débiles teorías, mientras que la concejala socialista
Carmen Caballero estaría más guapa dando clases de equitación que suplicando por el apoyo de la ciudadanía para llevar la contraria a Gabino.

Un ejemplo de Norman Foster y el viejo Londres, genial mezcla
Si es que no hay ni elegancia a la hora de debatir un proyecto, de verdad. Ya es bastante suerte que alguien de tal reconocimiento internacional como es
Calatrava, con proyectos como el de la
ground-zero de Nueva York, o el
Turning Torso por nombrar un par de ejemplos, se preste a diseñar no uno, sino dos proyectos para una ciudad como es Oviedo. No quiero pensar lo mal que lo estará pasando pensando:
Para que me metería yo en pequeñas ciudades con proyectos de tal envergadura cuando lo único que valoran aquí es el Teatro Campoamor. Eso sí, cuando se entregan los
Premios Príncipe de Asturias a todas éstas personalidades entonces somo los más grandes, los más avanzados y los más
pro de todo el país, que la
Princesa Letizia es Asturiana, oh!.
Santiago Calatrava es un excelente arquitecto y una persona muy visionaria, quizás demasiado bueno y quizás demasiado moderno para una ciudad tan negativa y anclada al pasado como Oviedo, que no nos olvidemos, tenemos la
escoba de oro por ser de las ciudades más limpias del mundo, guau.
Mucha gente habla de normalidad pero, qué es
normal? La ausencia de espíritu joven, nuevo y fresco?. Quizás se refieren a lo común, a lo que han vivido y visto siempre. Esa es siempre la razón por la que la gente se aferra a lo seguro. La
ignorancia es lo que hace al ser humano dar respuestas erróneas y actuar mal. Sería una buena idea dejarnos de tanta chorrada y abrir un poco más nuestra mente, respirar aire fresco y dejar que el oxigeno estimule un poco más nuestras aburridas neuronas.
Lo que pretendo hacer entender es que no hay nada malo en cambiar, en hacer algo nuevo, en arriesgar. Es lo que tenemos que hacer si queremos que la gente, desde fuera, nos admire, nos siga.
Y escribo estas palabras tan duras precisamente por el
amor que le tengo a esta ciudad; con la gente que quieres eres duro, discutes y peleas porque te duele cuando no son fuertes ante un problema o cuando no reaccionan ante un crítica constructiva, les dices las cosas como son
sin ánimo de ofender. Oviedo es la ciudad en la que nací, crecí y viví durante 18 años, por lo que tengo un master en
Oviedadas. La recuerdo como una ciudad peatonal y laberíntica por la que podía patinar rápidamente cuando mi padre me compró aquellos patines en linea negros y morados de Roces en
Tuñon. Me encantaba corretear y travesurear por el centro comercial
Salesas y esconderme de mi abuelo para volver sólo a casa. Soñaba con vivir en el hotel
La Jirafa mirando al
campo San Francisco, por el que siempre pasé la mayor parte del tiempo, comiendo barquillos y galletas con miel o paseando a mi perro
Ulises.
Como podéis comprobar por estas lineas disfruté mucho en Oviedo, me esforcé en disfrutar porque no era fácil. Desde la ignorancia muchas personas no aceptan gente que cree en si mismo, en su futuro y que tiene las cosas claras. La minoria es simpatica, sonriente y con maneras. Creen en un Oviedo mejor e intentan sacarle el máximo provecho. De ahí que las grandes e inquietas mentes de Oviedo escapen o tengan que estudiar Medicina o Derecho. De ahí que siempre me haya llevado mejor con la gente mayor, que admirara mi espíritu de ruptura con lo preestablezido, con lo que esperan de uno en Oviedo. Me junté siempre con gente que no encajaba mucho en el colegio, (un colegio muy en la linea de lo que algunas personas están haciendo de una ciudad tan bonita, osease, retrograda y malhumorado) porque me parecía gente interesante, especial, con inquietudes. No sé si las habrán podido llevar a cabo o no, pero tener las tenían como yo. Y por eso me fastidia tanto que no se vea claro un proyecto tan inmensamente genial como el de las torres de
Calatrava. Pero yo lo entiendo todo, hay
mucho miedo, hay
mucha inseguridad y hay muy
pocos huevos.
Pelayo